José Antonio Verde Fotógrafo

Fotografía estenopeica

27 de septiembre de 2026

«La disciplina más nostálgica»

Texto y fotografías: José Antonio Verde

Retrato de José Antonio Verde

Cuando el proceloso mar digital inundó nuestras vidas, arrasando con su incansable marea tecnológica nuestra forma de vivir, convirtió nuestro día a día en simples datos que fluyen constantemente por las carreteras de la información. Pero pequeños reductos de incondicionales soportaron estoicamente el embate de sus olas, como los melancólicos del vinilo, los trasnochados de modas imposibles, o los nostálgicos de la fotografía analógica, que mantuvieron su forma de afrontar la vida y, poco a poco, fueron atrayendo adeptos a esos islotes de resistencia. Ahora se les llama vintage, otro subterfugio léxico más.

La disciplina fotográfica más nostálgica nos lleva a la fotografía estenopeica, donde las imágenes son tomadas a través de un diminuto agujero, también llamado estenopo, de ahí su nombre. Realmente, cualquier cámara fotográfica -ya sea la más sofisticada réflex, la de nuestro teléfono móvil, o las de fuelle utilizadas hace más de un siglo- se basan en el mismo principio físico, la cámara oscura. Si en una habitación sin luz practicamos un pequeño orificio, la luz del exterior concentrará sus rayos a través de ese agujero y proyectará la imagen invertida del exterior contra la pared opuesta. Este fenómeno es conocido desde muy antiguo, escritos chinos del Siglo IV a.c. ya lo mencionan. Si reducimos el tamaño de la cámara oscura al de una pequeña caja y frente al estenopo colocamos un material sensible a la luz, tendremos una cámara fotográfica estenopeica. Las cámaras fotográficas sensu stricto, sustituyen el estenopo por un objetivo, que consiste en una serie de lentes a través de la cuales pasa la luz, concentrando el haz luminoso, dando como resultado imágenes nítidas y enfocadas.

Esquema comparativo de un objetivo con lente y una cámara estenopeica

Este tipo de fotografía no está reservada en exclusiva a la fotografía analógica. Aquellos que disponen de una cámara digital con objetivos intercambiables también pueden realizar este tipo de fotos con resultados muy creativos, tan solo es necesario hacer un pequeño agujero en la tapa que cubre el hueco donde va el objetivo (con 0,3 mm. es suficiente) como la punta de un alfiler, el alfiler entero mide alrededor del milímetro. Internet está lleno de tutoriales, y de tapas ya preparadas. También las puedes encontrar con el nombre de pin-hole.

En este mundo tan digitalizado, hacer fotografía con una cámara estenopeica es como hacer fuego con dos palos, es entretenido, divertido y enriquecedor.

La fotografía analógica te obliga a pensar mucho una fotografía antes de realizarla, en el carrete de 36 fotos caben 36 fotos y, si hay suerte 37, el «carrete» de la cámara estenopeica suele ser de una foto, y encima no hay visor, lo que dificulta la composición de la imagen. Lo normal es utilizar papel fotográfico, aunque hay quien las hace con película, en este caso cuanto más grande mejor, a la hora de positivar y ampliar el resultado, pierde mucho si el soporte es pequeño.

Fotografía estenopeica del Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena
Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena (Badajoz)

Pero ¿cómo son esas cámaras?, te preguntarás. Pues son muy sencillas y básicas, las puede fabricar uno mismo, tan solo necesitas una caja de madera o de lata, un poco de cinta americana y cinta adhesiva de aluminio, nada que no haya en cualquier ferretería. En un lateral hay que hacer un taladro de alrededor de 1,5 cm., sobre el que colocaremos el estenopo, para ello tomamos una porción de un par de centímetros de una lata de cerveza o refresco, en la que haremos un pequeño agujero con la punta de un alfiler, limando la parte interior para que no tenga rebabas que vayan a distorsionar la luz. En la parte opuesta es donde colocaremos el material sensible a la luz, generalmente se usa papel de color blanco y negro. Lo más importante es que la caja sea estanca a la luz, si no tiene buen cierre lo precintamos con la cinta de aluminio y listo. ¿Y para hacer la foto? Para eso está el obturador, lo más sencillo es un trozo de cinta de aluminio, lo llevas pegado hasta el momento de hacer la foto. Como la duración de la exposición puede ir de medio minuto en adelante, nos da tiempo de sobra para quitarlo y volver a ponerlo. Que ¿por qué tanto tiempo? La explicación es sencilla, un estenopo de 0,3 mm., algo muy normal, puede equivaler a ƒ256, y el papel fotográfico tiene un ISO de 3.

Agujero diminuto + ISO bajísimo = Largos tiempos de exposición

Como resultado obtendrás una fotografía con falta de nitidez, con una profundidad de campo infinita y un resultado con un aroma a foto antigua que no logra ningún filtro del Photoshop. Para revelar el papel necesitarás un cuarto oscuro con luz roja, revelador y fijador. Internet está lleno de tutoriales. El resultado es una foto en negativo e invertida, la puedes positivar exponiéndola sobre un segundo papel, o escanearla y procesarla.

Hay complejas fórmulas para el cálculo del diámetro óptimo del estenopo, en función del tamaño del papel y la distancia entre ambos. Pero no es aplicable a la práctica; por ejemplo, para una caja de unos 20 cm. entre el papel y el estenopo, este debería tener 0,5233 mm. de diámetro; pero si la distancia fuese de 13 cm., debería tener 0,4219 mm.; y si fuese de 1 m., de 1,1700 mm. Hasta ahora no he conocido a nadie que sea capaz de afinar a la diezmilésima con un martillo y un alfiler.

Igual sucede con los tiempos de exposición que, lógicamente, van a depender del tamaño del estenopo y de la luz ambiental. En condiciones de sol brillante y sombras pronunciadas, calcula de 40 segundos a 1 minuto; con sol brumoso, de 3 a 5 minutos; en nublado, de 8 a 12 minutos; y en penumbra, de 20 minutos a media hora. Yo tengo pendiente una fotografía que aún no he conseguido, una habitación que da al exterior, con una persiana de lamas. De momento, con una semana de exposición sólo he logrado que se vea un pico de la ventana. Iluso de mí, que empecé por dos horas. Lo que demuestra que la técnica de prueba-error es la mejor manera de aprender esta disciplina. Lo que nunca pude imaginar, cuando decidí complicarme la vida con este tipo de fotografía, es lo mucho que se enriquece la percepción fotográfica, aprendiendo a componer, y a disparar cuando realmente tienes delante la foto. Sigo saliendo a hacer fotos con la digital, una cosa no quita la otra; pero si antes disparaba en modo metralleta, y con alguna acertaré, ahora hago muy pocas fotos, pero no descarto casi ninguna.

Volviendo al tema. Para disfrutar de esta afición puedes llevar varias latas cargadas de casa o complicarte la vida, como hacemos algunos, e ir un poco más allá, y fabricarte una cámara que puedas cargar dentro de una bolsa estanca. Yo me fabriqué una con una caja que compré en un chino y el obturador lo hice con un disquete de 3,5 y un cable disparador. La puedes ver en la foto de los cerezos en flor del Valle del Jerte.

Cámara estenopeica fabricada por José Antonio Verde en el Valle del Jerte
Fotografía estenopeica de Pasarón de la Vera
Pasarón de la Vera (Cáceres)
Valdeastillas en el Valle del Jerte con la Sierra de Gredos nevada al fondo
Valdeastillas, Valle del Jerte (Cáceres), al fondo la Sierra de Gredos nevada
Valle del Jerte visto desde El Piornal
Valle del Jerte desde El Piornal (Cáceres)
Fotografía estenopeica realizada con una cámara réflex digital
Estenopeica hecha con cámara Réflex digital
Cámara estenopeica ante el paisaje de Pasarón de la Vera
Pasarón de la Vera

Pero si no quieres complicarte la vida de esta manera, te la puedes complicar con una variante de la fotografía estenopeica, la solarigrafía. Aquí no hacen falta químicos para revelar la imagen. Se usa papel fotográfico dentro de una lata de cerveza o refresco a la que hemos practicado el estenopo y completamente estanca a la luz. La colocaremos mirando al sol, sujeta a un soporte estable, que no se vea muy afectada por el efecto del viento, se fija con un par de bridas, se destapa el estenopo y a esperar de una semana hasta un año (o más), lo que la paciencia te permita. Tres meses es un tiempo muy aceptable, sobre todo si lo hacemos coincidir con una estación del año. Como resultado obtendremos unas imágenes únicas, en el papel quedarán marcados los elementos fijos que haya en la escena. Y veremos un arco rojizo, parecido al arco iris, formado por un montón de líneas que corresponden a la traza del Sol a su paso por el horizonte. Estas imágenes han de ser preservadas de la luz, escaneadas lo antes posible y guardadas en una caja, pues, a la larga, esa imagen se irá degradando. La parte más difícil es componer la imagen, no hay visor, y hasta que no has hecho unas cuantas no puedes ni imaginarte a qué focal se podría corresponder. Pero los resultados son siempre espectaculares, incluso cuando la lata se mueve. En una ocasión me entró agua en una lata, alterando aún más el resultado, eso sin contar que estuvo a merced del viento tres meses. Pues, a pesar de todo, como puedes ver, el resultado fue más que curioso.

Solarigrafía original recién extraída de la lata en Alcorcón
Solarigrafía, así sale de la lata (Alcorcón, Madrid)
Solarigrafía alterada por el agua y el viento
Le entró agua a la lata y el soporte a merced del viento
Solarigrafía urbana de Alcorcón
Alcorcón (Madrid)
Versión positivada de una solarigrafía
Así queda una versión positivada

Vivimos en el mundo de la inmediatez, hacemos una foto y rápido miramos la pantalla, y hacemos otra y otra, y acabamos con la tarjeta de memoria llena en una mañana. Tengo claro que la estenopeica no es un tipo de fotografía para todo el mundo, pero espero que con estas líneas te haya despertado ese gusanillo de probar formas diferentes de hacer fotografía.


Artículo publicado originalmente en SYMART Magazine, número 46. Consulta las ediciones de SYMART Magazine.

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