José Antonio Verde Fotógrafo

A medias con el formato

27 de septiembre de 2026

Del mismo modo que Yogurtu Mgue tuvo que abandonar precipitadamente la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes, la escasez de elefantes propició el auge del cine y la fotografía. Para aquellos que no conozcan la historia que motivó esa precipitada huida, recomiendo escuchar “Cartas de Color”, de los geniales Les Luthiers.

Corría el año 1860 y los estadounidenses Phellan y Collander, dedicados a la fabricación de billares, ofrecieron un jugoso premio a quién inventase un material capaz de sustituir al, cada vez más escaso, marfil, material con el que se fabricaban, por aquel entonces, las bolas de billar. Un compatriota suyo, inventor de profesión, John Wesley Hyat, se puso manos a la obra y, con nitrato de celulosa y alcanfor, consiguió un plástico al que llamó celuloide. Material que resultó ser altamente inflamable, las bolas al chocar fuertemente producían chispas y pequeñas explosiones. Lógicamente perdió el concurso, pero la humanidad consiguió un versátil termoplástico. El celuloide se utilizó para fabricar mangos de cuchillo, monturas de gafas y otros objetos de uso cotidiano; pero el auge se lo dio la industria cinematográfica, ya que es un material muy maleable y con una excelente transmisión óptica.

Antes de continuar, quisiera pedir disculpas de antemano por las posibles inexactitudes que vaya a perpetrar a lo largo de este artículo, el espacio es limitado y la información a suministrar muy abundante.

En 1884 George Eastman inventó la primera película en rollo, 24 exposiciones. Y en 1888 salió a la venta una cámara fotográfica con 100 exposiciones: “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”. Kodak se encargaba del revelado y de volver a cargar la cámara de caja.

Anuncio histórico de la cámara Kodak de George Eastman
Usted apriete el botón, nosotros hacemos el resto

Pero hasta 1889 no se empezó a utilizar el celuloide; en 1900 Kodak lanzó la Kodak Brownie, una cámara de cajón muy simple con un carrete que hacía fotos de 5,7×5,7 mm, lo llamó formato 117. La Brownie fue un éxito comercial que puso la fotografía al alcance del gran público. El nombre procede de una figura mitológica del folklore escocés que realizaba los quehaceres domésticos cuando no había nadie en casa; Kodak era el duendecillo que se encargaba del “trabajo sucio” de revelar y positivar. Los Brownies son de color marrón, (Brown en inglés) de ahí su nombre.

Colección de cámaras de cajón Kodak Brownie de J. J. Guisado
Colección privada de J.J. Guisado de cámaras de cajón Brownie. Formato Medio

Hubo que esperar a 1913 para que a Oskar Barnack se le ocurriese utilizar película cinematográfica para hacer fotografías, tenía un ancho de 35 mm y venía perforada a ambos lados para facilitar el arrastre por los mecanismos de las cámaras, con tamaño útil de negativo de 24×36 mm, el doble que un fotograma de cine. La primera cámara Leica de 35 mm se presentó en 1925, y casi 100 años después sigue siendo un formato de referencia. Otros fabricantes, como Nikon, Contax o Canon, adoptaron este formato, y Kodak empezó a fabricar estos carretes para satisfacer la creciente demanda.

Cámaras de fuelle de formato 120 de J. J. Guisado
Cámaras de fuelle de formato 120, colección privada de J.J. Guisado

A mayor tamaño del negativo mayor resolución y mejor es la calidad de la fotografía final; pero el tamaño de las cámaras aumenta en proporción al tamaño del negativo. El 35 mm ofrecía un buen equilibrio entre calidad y portabilidad. A lo largo del Siglo XX surgieron otros formatos de menor tamaño, destinados a cámaras infantiles o desechables, no vamos a ahondar en ellos. Las películas de 35 mm son también llamadas de 135 o de paso universal.

Comparativa de cámaras de formato medio y de 35 mm
Comparativa de tamaño de cámaras de formato medio de 6×6 frete al formato de 36 mm

En este artículo nos vamos a limitar a lo que al tamaño se refiere, sin entrar en la carrera por la sensibilidad, la temperatura del color, la nitidez o el grano de las diferentes películas (o sensores digitales modernos).

Por encima del carrete de 135 encontramos el de 120, que es el que utilizan las cámaras de formato medio (entraremos en detalle más adelante). Hay otro tipo de cámaras que utilizan tamaños superiores, son las cámaras de gran formato, con negativos (aquí se llaman placas, ya que necesitan de un soporte rígido para no combarse debido al tamaño) de 4×5, 5×7 y 8×10 pulgadas como tamaños más habituales.

Comparativa de tamaños de negativo de 35 mm, formato medio y gran formato
Comparativa de tamaños de negativos. Cortesía de J.J. Guisado.

Volvamos al formato 120. En el uso del español se prodigan ejemplos de malas traducciones del inglés, y la terminología fotográfica no está libre de pecado; en este caso tenemos el formato medio o el medio formato. En nuestra gramática el nombre va delante del adjetivo: en formato medio, medio es un adjetivo gradual, ya que expresa la idea de cuantificación o grado, por encima tenemos el “gran formato” y por debajo el “pequeño formato”. Sin embargo, en la construcción “medio formato”, en cambio, la palabra “formato” sigue siendo el sustantivo, pero aquí la voz “medio” indica cantidad; no es lo mismo un formato de tamaño mediano, que un formato que es la mitad de tamaño que otro. Por lo tanto, del inglés "medium format camera" lo deberíamos traducir como “cámara de formato medio”, y no como “cámara de medio formato”.

El medio formato existe, hace referencia a la mitad de una fotografía de 35 mm, que como antes dijimos, tiene un tamaño de 24×36 mm; es decir, que una fotografía de medio formato tiene un tamaño de 24×18 mm.

Negativos de 35 mm y medio formato de 24 por 18 mm
Formato de 35 mm (24×36 mm) frente a medio formato (24×18 mm)

Llegado este punto quisiera aclarar un poco la locura de formatos y medidas de las diferentes películas en rollo. Tradicionalmente todos los tamaños de negativo se han nombrado en pulgadas, pero algunos se han ido pasando a milímetros por comodidad; sin embargo, a lo largo de este artículo hemos hablado de películas de 117, de 135 y de 120, estos números hacen referencia a la nomenclatura que ha utilizado Kodak para denominar a los diferentes formatos, hoy día se sigue hablando de películas de 135 y de 120 sin conocer realmente su origen.

El formato 135 (1934), con un carrete de 35 mm de ancho, es conocido como universal; sin embargo, el formato 120, que tiene un ancho de 60 mm es el tipo de carrete que más se ha utilizado de manera continuada, desde la Kodak Browni 2 (1901) hasta la actualidad. Hay que aclarar que el “formato 35 mm” era el nombre que utilizó Leica (1925); en la práctica, el formato 135 es igual al de 35 mm. En la década de los 60 el 135 destronó al 120. Hoy día siguen estando en vigor, hasta el punto de que un carrete de 120 actual lo podremos utilizar sin problema en una cámara Browni de principios del siglo XX. Y, es más, los sensores de las cámaras modernas siguen teniendo esas dimensiones como referencia. Tenemos los sensores Full Frame, la traducción sería de fotograma completo, o de cuadro completo, cuyas medidas corresponden con las de un negativo de 35 mm, es decir, 24×36 mm. Y por encima tenemos los sensores llamados de formato medio.

Cámara Kodak Brownie 2 de formato medio
Kodak Brownie 2, formato medio, 6×6. Propiedad de J.J. Guisado

Tal y como comentábamos antes, entre las cámaras de gran formato y las más manejables de 35 mm, tenemos el formato medio y como reza el dicho, la virtud está en el formato medio, perdón, término medio. Para utilizar este tipo de película necesitamos unas cámaras un poquito especiales, alejadas de los grandes fuelles de las cámaras de gran formato, y de las pequeñas y manejables cámaras de 35 mm. Por regla general, aúnan las ventajas de ambos mundos; con las de 35 mm comparten la comodidad de usar película en rollo y la portabilidad, las de gran formato necesitan que cada vez que se vaya a hacer una fotografía tengan que ser cargadas; y con sus hermanas mayores comparten la ventaja del obturador central y las calidades de sus ópticas, aunque hay excepciones en ambos sistemas.

Cámara Nikon FM2 de 35 mm
Nikon FM2, formato 35 mm, Propiedad de José Antonio Verde

Otro detalle que comparten con las cámaras de Gran Formato es la medición necesaria a la hora de apretar el disparador. El trabajo de enfoque, medición de la luz y composición hacen que, actualmente, no sean los equipos ideales para el fotoperiodismo o la fotografía de fauna o deportiva.

La ventaja de la película en rollo es evidente, podemos cargar nuestra cámara de manera rápida y cómoda, aunque no sea tan fácil como en sus hermanas pequeñas. Hay cámaras que nos permiten cambiar de respaldo (que es dónde va el carrete) sin necesidad de haber acabado la película, y volver a ella cuando queramos. La ventaja del obturador central sobre el de plano focal, utilizado generalmente en las réflex de 35 mm, nos da un extra de calidad; está situado en el propio objetivo, y no en el cuerpo de la cámara, admite una perfecta sincronización con el flash; funcionan de manera similar al diafragma. Se abren por completo, dando absoluta nitidez en todas las velocidades, a diferencia de los de plano focal, que controlan la exposición por el paso de dos cortinillas. Su funcionamiento es suave y silencioso, sin apenas vibraciones, permitiendo disparar a pulso con velocidades de 1:8, o incluso inferiores, siempre y cuando la cámara no sea Réflex, el golpe del espejo crea mucha trepidación. La desventaja es que no pasan de 1:500 de velocidad, pero ya hemos comentado que la fotografía de formato medio no es para tener prisas, así que no es ningún problema. Otra ventaja del formato medio son las calidades de las ópticas, al ser mayor el tamaño del negativo la calidad y nitidez de los objetivos suele ser muy superior al de sus hermanas pequeñas.

En el formato 120 la película viene protegida por un papel opaco en toda su longitud; hay otra versión, que es el formato 220, con el doble de longitud, la misma anchura y sin tanto papel protector; ya, prácticamente, en desuso. Tenemos diferentes tamaños de negativos con el mismo carrete, según la cámara que utilicemos, los tamaños normalizados en centímetros son: 6×4,5, 6×6, 6×7, 6×8, 6×9, 6×12 y 6×17. A nivel efectivo, los tamaños pueden variar algunos milímetros dependiendo de la cámara y objetivo que utilicemos.

Al igual que en las cámaras de 135, las de 120 pueden ser telemétricas o réflex. También podemos encontrar un tipo de cámara muy particular, llamadas TLR o de objetivos gemelos, como las icónicas Rolleiflex, que en el mercado de segunda mano pueden alcanzar precios de varios miles de euros en algunas versiones. Otros ejemplos destacables son las fabricadas por la japonesa Mamiya, como la mítica Mamiya 6, telemétrica, también conocida como la Leica de formato medio, por su excelente construcción y ópticas; y sin olvidar las legendarias Hasselblad, que han llegado hasta la luna. Eso es literal, las famosas fotografías realizadas por las misiones Apolo se realizaron con estas cámaras. De las 14 que subieron sólo bajaron 2. Eso sí que será arqueología dentro de un par de siglos.

Cámara Hasselblad 500CM de formato medio
Hasselblad 500CM, formato medio de 6×6. Propiedad de J.J. Guisado
Cámara Mamiya 6 de formato medio
Mamiya 6, formato medio 6×6. Propiedad de José Antonio Verde.

Las TLR solían ser las elegidas por la prensa y por un buen número de los grandes Maestros del Siglo XX por su ligereza y versatilidad, prácticamente todas utilizan el formato de 6×6 cm. Entre los más Grandes que utilizaron este tipo de cámaras tenemos a Robert Capa y Gerda Caro, Richard Avedon, Gordon Parks, Helmut Newton, Vivian Maier, Robert Doisneau, Imogen Cunnighan o Elliot Erwitt, (recientemente fallecido). Virtuosos del Formato Medio.

Cámara TLR Minolta Autocord de formato medio
Cámara TLR Minolta Autocord, Formato 120 de 6×6. Propiedad de J.J. Guisado

En la actualidad el formato medio, analógico, goza de muy buena salud, no son pocos los fotógrafos aficionados que lo utilizan de manera habitual, y sigue presente en el mundo de la fotografía de autor, como Nacho Rivera, una joven promesa que va a llegar muy alto; Alberto García-Alix, Premio Nacional de Fotografía en 1999; el genial Jeffrey Conley, con una fotografía de paisaje muy clásica; o el reconocido Julián Ochoa, al que considero maestro y mentor, entre otros.

Julián Ochoa fotografiando con una Hasselblad 203
Julián Ochoa y su Hasselblad 203 con objetivo Distagon 50mm y visor de 90º

Para concluir, quiero añadir que estas líneas están escritas por un aficionado, nostálgico y asiduo hacedor de fotografía analógica, un practicante que disfruta de la belleza plasmada en imágenes fijadas en un papel a través de procesos químicos. Seducido por el gozo que produce ver la imagen invertida en el cristal esmerilado, por la magia de la imagen latente que permanece oculta en el negativo hasta que este es revelado, y por la fascinación que produce ver aparecer la copia final mientras cuneas la cubeta del revelador. Magnetismo seductor que te atrapa y te arrastra. FOTOGRAFÍA.

Retrato en blanco y negro de José Antonio Verde
José Antonio Verde, autor del texto. Fotografías: José Antonio Verde y J. J. Guisado.

Flickr de José Antonio Verde · 500px de José Antonio Verde


Artículo publicado originalmente en SYMART Magazine, número 50. Consulta las ediciones de SYMART Magazine.

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